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Reiki

Reiki es una maravillosa práctica de sanación natural y crecimiento personal que actúa sobre nuestro sistema energético, ayudándonos a recuperar nuestro equilibrio interno en todos los planos (físico, mental, emocional, espiritual e incluso social) sin importar nuestra edad, estado de salud o creencia religiosa.

Reiki es una palabra sánscrita que significa Rei (energía universal) Ki (energía vital)

Actualmente la humanidad se encuentra en un proceso de ascensión, y como consecuencia se están produciendo cambios importantes a nivel vibracional. Por eso es importante que nuestro cuerpo físico y energético estén equilibrados y armonizados para poder asumir este cambio.

En reiki trabajamos equilibrando los chakras (son centros de energía que conectan al ser humano con su entorno). Resulta fundamental manejar el concepto de chakras y su significado es bastante simple: Son ruedas recolectoras de energía, dispuestas a lo largo de la columna vertebral desde su base hasta la coronilla y conectadas con los distintos órganos del cuerpo.

En la filosofía de Reiki se reconoce la existencia de siete chakras principales distribuidos a lo largo de nuestra espina dorsal

Primer chakra: Muladhara:

  • Color: rojo
  • Elemento: tierra
  • Sentido: olfato
  • Expresión mental/espiritual: supervivencia, confianza, acción, autoestima, estabilidad, poder.

El primer chakra es nuestra raíz física, ancestral y vital. Está ubicado en la base del coxis, entre el ano y los genitales, y su función en el cuerpo se relaciona con la fortaleza de los huesos, los dientes, las uñas, el intestino, las piernas y los pies. Este chakra regula las fuerzas que se relacionan con nuestro ser físico y nuestra relación con el mundo material, además de la conexión con la tierra. Es el más cercano a nuestra naturaleza más básica y tribal y el más alejado de nuestro ser trascendente, pero es tan necesario como los más espirituales porque procura nuestra supervivencia y nuestro bienestar físico, así como nuestra seguridad personal. Este centro requiere solidez y conexión con la tierra como proveedora de vida, fuerza y protección.

El rojo que lo identifica corresponde al color de la energía más primitiva de la tierra y también es el color de la sangre.

Si el primer chakra está débil, se puede manifestar en inseguridad, depresión, problemas de salud, falta de estabilidad y problemas económicos. Es común que se debilite ante grandes cambios o al cambiar de lugar. Su función desequilibrada puede generar agresividad, posesividad o codicia. Para abrirlo y estimularlo, es recomendable estar en contacto con la naturaleza, hacer ejercicio físico, ciertas posturas de yoga, Reiki.

Segundo chakra: Svadhisthana

  • Elemento: agua
  • Color: naranja
  • Sentido: gusto
  • Expresión mental/ espiritual: magnetismo, asombro, fluidez, sensualidad

El segundo chakra tiene las cualidades del agua. De ella brota la vida, la energía creativa, la transformación y la capacidad de revitalizar y sanar. 

El segundo chakra tiene las cualidades del agua. De ella brota la vida, la energía creativa, la transformación y la capacidad de revitalizar y sanar. Este chakra complementa la pulsión de vida con la alegría, la pasión y el disfrute por la vida. Posee las facultades femeninas de fecundidad, apertura, percepción, sensualidad y adaptación, es energía en movimiento y en creación permanente.

La capacidad de asombro y el vivir el momento presente son parte de este chakra. Ver la vida como un juego creativo que está en una construcción permanente, que debe ser reinventada siempre, es estar conectados con esa parte de nosotros que dejamos cuando asumimos un rol adulto en el mundo. 

Nada es permanente, ni nosotros ni el entorno, porque todo lo que existe es energía que está siempre en transformación. Este chakra nos permite fluir con la vida, aceptar los cambios sin apegarnos y aceptar cada instante como un regalo. Saborear la vida en cada momento, disfrutar los colores, la música, la belleza en el arte, lo que nace de la tierra, las personas y toda la existencia como una manifestación mágica de la divinidad.

Tercer chackraManipura 

  • Elemento: fuego
  • Color: amarillo
  • Sentido: vista
  • Expresión mental/ espiritual: poder, fuerza, claridad, voluntad, objetivos, constancia.

El tercer chakra tiene las propiedades del fuego. Es el punto energético donde convergen diversos chakras, lo cual hace más complejas sus funciones, pero todas se relacionan con nuestro centro de poder personal. Otra manera de conceptualizar las vibraciones de las que se encarga esta rueda de energía es a través de las propiedades del elemento fuego: calor, poder, fuerza, actividad, luz y purificación.

Está ubicado en el plexo solar y se relaciona con nuestro sistema digestivo, encargado de regular el funcionamiento del hígado (órgano digestivo encargado de desintoxicar, limpiar la sangre, analizar los nutrientes de los alimentos y descartar lo que no es útil). También se asocia con el páncreas, (cuya función es la producción de enzimas digestivas e insulina, que regula la cantidad de azúcar en la sangre.)

Es el chakra de la actividad, la individualidad y la voluntad, pero también de la plenitud, la generosidad y la sabiduría para soltar, ser espontáneos y flexibles. Este centro energético determina nuestra relación con el mundo material y cómo se manifiestan en éste las vibraciones que operan como pulsiones. El tercer chakra nos permite lograr y concretar, tener un sentido de individualidad, alcanzar una abundancia material y espiritual pues nos ayuda a actuar en el mundo.

El tercer chakra abierto y balanceado da una sensación de armonía, donde el individuo tiene fuerza, dirección y compromiso.

Sus cualidades son en su mayoría masculinas (actividad, calor, poder) y forma parte de los tres chakras inferiores que son los más básicos e individuales. Por lo tanto, para que tenga un despliegue balanceado debe también estar conectado con energías de un nivel de conciencia más elevado y con vibraciones más femeninas, como la intuición, el amor y la energía creativa.

También está conectado con nuestro cuerpo astral, aquel donde guardamos nuestros anhelos, aspiraciones y sentimientos que dan forma a nuestro ser individual.

Cuarto chakra: Anahata

  • Elemento: aire
  • Color: verde
  • Sentido: tacto
  • Expresión mental/ espiritual: apertura al amor universal, desapego, devoción, alegría, compasión, sanación.

El cuarto chakrael chakra del corazón, es el centro de todo el sistema energético y se encarga de una de las energías más poderosas que operan en ser humano: el amor. Es en el cuarto chakra donde empieza a haber una experiencia colectiva, en contraposición a los tres chakras inferiores que son por definición los centros energéticos del ego. 

Es un nivel de conciencia significativamente más elevado que sus pares inferiores. Para pasar de la percepción del tercer chakra al cuarto chakra se requiere un cambio de cosmovisión muy profundo: el paso del temor a la fe.

Anahata, en sánscrito, quiere decir “imposible de romper” o “el que no ha sido golpeado”. Por tanto, el amor sería una fuerza tan noble y poderosa que estaría presente de manera constante e incondicional a pesar de las heridas que tengamos en nuestras historias personales. Es nuestra verdadera esencia que nos permite abrir nuestros corazones en una unión amorosa y compasiva.

También tiene la virtud de traer alegría y sanar, Los tonos verdes nos reconectan con la naturaleza, nos dan tranquilidad y corresponden a las vibraciones de la sanación y la regeneración. Está asociado con el sentido del tacto: con la facultad de entrar en contacto con la existencia, de tocar y ser tocado por las personas que forman parte de la propia vida, por todos los seres y por el universo como totalidad.

Sus cualidades del elemento aire: es liviano, sutil, elevado y llena todos los espacios a donde tiene acceso. De la misma manera, el corazón tiende a irradiar amor y generosidad, tiende a dar luz y felicidad. El aire, la respiración, es para nosotros el vehículo principal por donde obtenemos “prana” (energía vital universal). De la misma manera que también por esta cualidad del aire, el amor puede desprendernos de nuestro contacto con la tierra, por lo que debe estar en sintonía con nuestros chakras inferiores.

Cuando funciona bien, actúa como un sistema inmune: te advierte cuando algo es extraño y necesita ser examinado antes de aceptarlo, sabe cuándo algo tiene afinidad contigo, con tu organismo, y puede entrar en tu cuerpo. Sabes cómo y cuándo dejar entrar a alguien a tu vida, cómo armonizar todas tus relaciones. Si está sobre activado, necesitas demasiada simpatía, si está sub activado, serás dependiente de los demás y estarás confundido respecto al sentido de ti mismo.

Quinto chakraVishuddha

  • Elemento: Éter
  • Color: Azul claro/azul aguamarina
  • Sentido: el oído
  • Expresión mental/ espiritual: verdad del ser, expresión, creatividad, voz interior.

El quinto chakra de color azul claro o azul turquesa, y ubicado en la garganta, está relacionado con el elemento éter, que compone los elementos anteriores (tierra, agua, fuego y aire). El éter constituye el medio comunicativo de los diferentes niveles de la existencia, es decir el sonido, así como la voz del absoluto. Vishuddha quiere decir en sánscrito purificación – puro, y hace referencia a una mirada más clara que nos acerque a la verdad de nuestro ser universal, la dicha y la armonía incondicionales.

Este chakra también se asocia con el sentido del oído. Esto explica la importancia de aprender a escuchar esa voz interior que trasciende nuestro sentido de individualidad y que nos muestra nuestro camino en la vida.

El quinto chakra es el centro energético de la expresión de nuestro ser puro, de la verdad, la creatividad y de la comunicación que surgen cuando estamos en contacto con los otros chakras y el universo. Ya que permite junto con la fluidez y naturalidad de expresión, encontremos nuestro ser más auténtico: nuestra verdad.

Cuando esto sucede, tenemos mayor claridad de cuál es nuestro camino y deber en la vida (dharma) y percibimos con claridad un conocimiento intuitivo que nos guía, nos inspira, y conecta con la totalidad.

Esta claridad nos permite también estar en contacto con nuestra propia alma (esa parte de nosotros que es sagrada y que posee un conocimiento cósmico) y de esta manera comprendemos mejor qué queremos. Esta facultad de percibir con lucidez y sin los prejuicios, apegos o rechazos del ego (o de nuestra historia personal), nos permite mirarnos a nosotros mismos, cambiar esquemas de pensamiento que nos alejan de nuestro equilibrio y realización espiritual y algunas veces incluso cuestionar completamente las creencias y sistemas de valores que dieron forma a nuestra vida e identidad.

La capacidad de abrirnos a diferentes cosmovisiones, de tener una mirada auténtica y una postura independiente con respecto a las creencias compartidas y convenciones, y la creatividad que implica acción por fuera de los temores, pensamientos o prejuicios del ego son parte de este chakra. También el baile, la música, el canto, la pintura y los ejercicios de escritura para hacer aflorar la creatividad son una hermosa manera de entrar en contacto con lo sagrado.

Sexto chakraAjna

  • Color: índigo
  • Elemento: luz
  • Sentido: todos los sentidos y las percepciones extrasensoriales
  • Expresión mental/ espiritual: trascendencia, conciencia universal, poder de la mente.

El sexto chakra, (tercer ojo) no se puede transmitir enteramente, porque está en cada uno como nuestra verdad universal y eterna. Es el centro desde donde percibimos la naturaleza trascendente del mundo, conectándonos con la totalidad de la existencia. Ajna chakra significa en sánscrito “centro de percepción”. El tercer ojo significa también un despertar a esta realidad mística que nos permite estar en sintonía con una fuerza trascendente y fluir con ella a través del desapego, la confianza, la intuición y el contacto con lo divino. En su forma más elevada esta energía nos lleva a desprendernos de nuestro ego y a ser de nuevo conciencia pura.

El sexto chakra representa el poder de la mente. Es la rueda energética relacionada con la razón, con las capacidades mentales y cognitivas, con la concentración, la memoria y el intelecto. Es desde allí, donde dirigimos nuestra mente hacia la espiritualidad y universalidad. Necesitamos de un entrenamiento espiritual, que comienza con el control de la mente para aprender a dirigirla adecuadamente hacia la libertad, la intuición y la expansión. Una vez hemos adquirido cierta conciencia de la responsabilidad que tenemos sobre nuestros pensamientos (que movilizan energía, crean nuestras emociones, y a su vez repercuten en nuestra salud física y en nuestro campo energético), en nuestro nivel de bienestar desde un punto de vista holístico, en nuestro desarrollo integral y libertad espiritual, comprendemos cómo la mente es lo más urgente a entrenar, pues nos aleja o nos acerca de nuestra realización humana y espiritual. 

Este “ojo espiritual” percibe las cosas como son, sin los filtros, interpretaciones ni divagaciones de la mente y es el punto en nuestro ser que tiene la facultad de “ver” más allá de los sentidos. Se trata, de tener la capacidad para trascender la visión individual y de alcanzar el punto de vista universal. Para esto debemos aprender a percibir la existencia de una realidad superior de la que formamos parte y vivir de acuerdo con ella a través del trabajo interior, el desapego, la gratitud, la confianza y el amor.

Su funcionamiento se relaciona también con la sabiduría universal, la facultad de creación artística, el desarrollo de facultades mentales, visión extraordinaria de cuerpos energéticos, las facultades psíquicas, la comunicación a través de sueños, las visualizaciones o la comprensión de señales espirituales. El refinamiento de estas facultades puede llevarnos al acceso de una sabiduría que va más allá de la experiencia personal y que se alimenta de una única fuente de conocimiento universal donde está todo el conocimiento humano y trascendente.

Séptimo chakra: Sahasrara

  • Color: blanco, dorado
  • Elemento: pensamiento
  • Sentido:
  • Manifestación mental/ espiritual: espíritu, sabiduría, plenitud, conciencia pura

El séptimo chakra es nuestra energía más pura y espiritual. Es la fuerza que nos abre a la iluminación, ya que completa el proceso de evolución devolviendo al universo la energía que crea nuestro ser individual.

Volvemos a ser uno con el todo y estamos alineados con la expresión más sagrada de nosotros mismos.

En todos nuestros chakras superiores hay una conexión con el universo, nos aproximamos a la sabiduría y estamos en contacto con un orden sagrado. Pero el séptimo chakra completa el proceso. Ya no estamos sólo en sintonía con el infinito: nos lleva nuevamente a ser uno con él, regresamos a nuestra verdadera esencia.

El fin último de la tradición del yoga y de todas las diferentes tradiciones espirituales, es llegar a este nivel de conciencia. Es ahí donde se da el verdadero estado de yoga.

Su nombre en sánscrito es “Sahasrara”, quiere decir “miles de facetas”, haciendo referencia a la naturaleza infinita de esta fuerza que nos abre a la divinidad. Su símbolo es un loto de mil pétalos que simboliza la espiritualidad.

Cuando el séptimo chakra se abre estamos en un estado de armonía, aún en el mundo pero sin estar a merced del mundo, sin importar lo que pueda suceder alrededor.

Ya no percibimos nuestro propósito en esta vida, sino que estamos sintonizados con él de forma permanente. La sabiduría guía cada uno de nuestras acciones, pensamientos y palabras. Nos sentimos plenos, expandidos y protegidos porque somos una parte de algo grande y perfecto. También vivimos con la capacidad de apreciar la belleza de la existencia y con la confianza de que la vida tiene un orden superior. Nos rendimos ante este poder divino y asumimos sus cualidades.

Para que el séptimo chakra se abra hacia la trascendencia, necesitamos de cada uno de los 6   chakras anteriores. Cuando ha habido un desarrollo armonioso de cada uno de los aspectos    de nuestro ser, podemos adentrarnos a estar en contacto con nuestro ser trascendente. Sólo    así el séptimo chakra puede abrirse y conectarnos con el infinito.

Si se ha logrado un desarrollo del séptimo chakra de manera integrada y como parte de un trabajo espiritual profundo, este es el impulso que nos lleva a la unión con el infinito.Implica constancia y compromiso porque nuestra tendencia más primaria es a vivir en los   chakras inferiores.  Es la fuerza espiritual que está en todo permanentemente y que constituye la esencia de todo lo que existe. Es el regreso a nuestra esencia. Sin embargo, necesitamos trabajar para alcanzar dicha realización.

 
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